En Babilonia, el rey mandó a construir un laberinto.
Vino el rey árabe y entró. Oró y dio con la puerta y dijo tener un laberinto mejor.
Retornó e hizo cautivo al rey de Babilonia. Cabalgaron 3 días y abandonó en el desierto, dónde murió. La gloria sea al hombre que con paciencia, no muere.

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