El último deseo de mi padre
Viajé a Canta porque acá vivía mi abuelo, un tal Carlos Guardamino. Estando en su lecho de muerte, prometí a mi querido padre que vendría a verlo en cuanto él muriera. Nunca dejé de sujetar sus manos en señal de que lo cumpliría y sabía que esto tendría mucho significado para él. “Visítalo – me dijo. Estoy seguro que se alegrará de conocerte.” Se lo prometí innumerables veces, aún después de que su corazón dejo de latir y ojos se cerraran para siempre.
Antes me dijo:
- Exige lo nuestro, lo que siempre nos negó. Cóbrale cada una de las veces, en la cual nos faltó su apoyo
- No te preocupes, lo haré.

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